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A menudo pensamos que nuestra practica de yoga empienza cuando apoyamos el primer pie sobre la esterilla. Pero la verdad es que empieza mucho antes: justo en el momento en que decidimos conscientemente detener nuestro ritmo externo y prepararnos para entrar en nuestro espacio sagrado.

Hoy te quiero hablar de nuestra ropa. ¿Te has fijado en que no usas la misma ropa para ir al trabajo que para ir al gimnasio? No es solo por comodidad. Cada prenda que vestimos nos ayuda a adoptar un rol.

En nuestra práctica de Yoga, la ropa se convierte en un anclaje. Al tener una vestimenta dedicada exclusivamente a este momento, ocurre algo mágico:

  1. Asociación mental: En cuanto te pones tu pantalón y tu camiseta tu mente recibe una señal clara: “Es la hora de soltar el mundo exterior y dedicarme un ratito a conectar conmigo”.

  2. Memoria de calma: Los tejidos tienen la capacidad de impregnarse de nuestra vibración. Si usas esa camiseta para momentos de paz, silencio y presencia, la prenda acaba «guardando» esa energía. Al volver a ponértela, esa sensación de calma te envuelve de forma casi automática.

  3. Color: Solemos vestir con tonos blancos o claros. No es por estética; el blanco es la suma de todos los colores y actúa como un espejo para nuestra aura, aportando claridad, pureza y una vibración elevada. Es como empezar un lienzo en blanco en cada sesión.

Crea tu propio ritual

Mi invitación de hoy es que observes tu armario y crees tu look de Yoga. No necesitas mucho, pero sí que lo que tengas sea consciente:

  • Dedicación: Intenta que tu ropa de yoga sea solo para Yoga. Evita mezclarla con la ropa para ir a correr, gimnasio, caminar o incluso para estar por casa. Mantén su energía «limpia» de otras tareas.

  • Comodidad y Respeto: Elige tejidos naturales que permitan a tu piel respirar, igual que tú respiras en cada asana.

  • Talla: Busca prendas que permitan moverte bien y que no incomoden a la hora de hacer las posturas (ni muy ajustadas, ni demasiado holgadas).
  • Identidad: Si llevas logos o símbolos en tu camiseta, haz que resuenen con tu esencia, eso ayuda a reforzar el sentido de satya (veracidad) y de propósito.

La próxima vez que te vistas para venir a clase, hazlo con lentitud. Siente el tejido, reconoce el propósito de esa ropa y entra en tu práctica antes incluso de llegar a la sala.