Whatsapp

617 199 994

Correo electrónico

rinconcitoconalma@gmail.com

El arte de practicar fuera de la esterilla

Con motivo del «día internacional del yoga» te invito a que miremos el «yoga» desde otra mirada. 

Hoy en día, basta con abrir las redes sociales para inundarnos de imágenes perfectas: posturas imposibles en playas paradisíacas, cuerpos de flexibilidad casi irreal y una estética que, a menudo, nos hace sentir ajenos, insuficientes o incómodos.

Es como si el yoga se hubiera convertido en una disciplina puramente física, en un logro que fotografiar, en lugar del camino hacia nuestro interior.

El yoga real no se mide en la apertura de tus caderas, sino en la apertura de tu corazón.

Para comprender la profundidad de esta práctica ancestral, debemos ir a su origen. La palabra yoga proviene de la raíz sánscrita Yuj, cuyo significado sagrado es «unión».

No se trata de estirar los músculos; se trata de entrelazar de manera armónica nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra respiración y nuestra alma.

La postura es simplemente el mapa, la herramienta que nos permite explorar el territorio (nuestro interior). La esterilla es ese laboratorio donde ensayamos cómo reaccionamos ante la incomodidad, el esfuerzo y el silencio. 

El verdadero yoga empieza cuando enrollas tu esterilla y sales al mundo. 

Ahí es donde pones a prueba la verdadera maestría y donde la filosofía se convierte en vida. Por eso hoy, quiero compartirte algunos tips para poner en práctica el yoga en tu día a día, fuera de la esterilla.

  • Practica Ahimsa (No violencia): Es el primer peldaño de los Yamas. Muchas veces nos exigimos demasiado, somos nuestro peor enemigo, nuestro juez más severo. Hacer yoga fuera de la esterilla es elegir no hablarnos mal, tratarnos con amabilidad ante un error y sustituir la autocrítica destructiva por una mirada de amor y profunda compasión.
  • Abraza Santosha (El contentamiento y la gratitud): Lo hacemos en el cierre de nuestra práctica. Semana a semana cultivamos la capacidad de agradecer lo que hay hoy, aquí y ahora. Estar en paz con el momento presente, reconociendo la abundancia que ya habita en nuestras vidas sin condicionar nuestra felicidad a un futuro ideal.
  • Soltar la mochila del control: Con frecuencia cargamos un exceso de responsabilidades y preocupaciones ajenas que se manifiestan físicamente como una carga inmensa en los hombros, en el pecho… Hacer yoga es aprender a exhalar, rendirse al fluir de la vida y soltar aquello que no nos corresponde sostener.

Te propongo que hagas de la práctica de yoga tu ritual diario, busca un momento en tu día, desenrolla la esterilla y practica: una respiración, una postura… algo que te haga volver a ti, que conecte con la luz que eres… Y de esta manera, verás la transformación en tu día a día.

La paz no se encuentra fuera, sino en el espacio de silencio que habita en nuestro interior